PRECOLOMBINA
Antes del descubrimiento, varias culturas indígenas imperaban en ambas orillas del río Paraguay. La zona situada entre los ríos Paraguay y Paraná se hallaba ocupada por tribus guaraníes seminómadas que habitaban en aldeas fortificadas.
El Chaco estaba habitado por otras culturas con predominio de los guycurúes, en la actualidad prácticamente extinguidas. Eran nómadas y con frecuencia atacaban a los guaraníes.
La zona norte de la cuenca del Paraguay estaba dominada por los mbyás y payaguás. La base de su subsistencia era la caza y la pesca. Ambas tribus fueron muy hostiles a las avanzadas de los españoles.
La cultura más importante y de mayor influencia en el desarrollo histórico de Paraguay fue la guaraní citando las palabras de Branka J. Susnik: "Racialmente, los guaraníes pertenecen al tipo amazónide o brasílide, braxquioide y de baja estatura; culturalmente demuestran las características del complejo neolítico sudamericano, expresado por los grupos culturo-dinámicos de la familia lingüística arawak, por los grupos antropo-dinámicos de la familia tupi-guaraní y por los grupos socio-dinámicos de la familia Caribe".
Los guaraníes al ser seminómadas no tuvieron ciudades sino agrupaciones de ranchos llamados ta; sus habitaciones se denominaban tapy u oga y eran generalmente colectivos. En las construcciones utilizaban cañas, ramas y troncos, pero no las piedras. Aunque no practicaron los ritos consistentes en sacrificios humanos, sí se ha constatado la práctica de la antropofagia con un sentido ritual: numerosos cronistas coloniales dan fe de una práctica ocasional entre los guaraníes, consistente en sacrificar y comer a los prisioneros enemigos que habían dado muestras de valor en los combates, con el fin de asumir de este modo las virtudes guerreras y la fuerza mostrada por aquéllos. Medían el tiempo por las fases de la luna, cuyo ciclo se completa en casi un mes.
En el aspecto político-social, los grupos de familias guaraníes reconocían la autoridad de un rubichá, elegido por el consejo de ancianos. En caso de guerra las tribus se confederaban y se elegía un jefe común o mburuvichá.
Además de ser recolectores, cazadores y pescadores, eran también agricultores y practicaban elcultivo por el método de rozado o quema de bosques. Mientras los hombres se dedicaban a la caza y la pesca, las mujeres cultivaban maíz, mandioca, maní, porotas y zapallas, así como algodón para los tejidos.
El patrimonio cultural más preciado de los guaraníes era su lengua. Se trataba de un idioma palinsintético, basada en una invariable y justa combinación de sonidos primordiales. Era onomatopéyico, imitando los sonidos de la naturaleza. También era aglutinante, formándose palabras sobre la base de una raíz que expresaba la idea esencial.
La religión guaraní es rica en teogonías. Aunque es difícil asegurar que tuviera una idea definida de un único Dios, en espíritu, según declaran los expertos, su religión es de esencia monoteísta. Su profundo misticismo fue comprendido por los jesuitas, llegados al Paraguay para contribuir a la tarea de pacificación de los indígenas, dando así origen a las célebres reducciones Jesuíticas.
Los guaraníes tuvieron un profundo conocimiento de las propiedades medicinales y útiles de muchas plantas, de las que se valían para el tratamiento de los males que les aquejaban. Plantas de las que se benefició la humanidad como: las quinas, la coca, la ipecacuana, el curare, plantas tanígenas, el caucho, gomas, resinas y bálsamos, aceites y ceras.
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